El buen gusto de un artista con vocación múltiple
Se publica, junta por primera vez, toda la obra gráfica -estampas seriadas sobre papel- de Ramón Lapayese. ¿Toda? No. Es posible que exista alguna serie más, de la que no se guarda fotografía o documentación, sobre todo de la época parisina. En esos años, de 1957 a 1963, el artista producía tiradas muy cortas y con probabilidad las vendía rápidamente en las numerosas exposiciones que, desde París, organizó en diversas ciudades europeas en ese periodo (11 exposiciones individuales y 20 colectivas del 57 al 63).
A destacar que Ramón, que ya era un profesional reconocido en España y fuera de ella, había realizado diversas exposiciones de pintura, dibujo y escultura, y se especializó en obra gráfica -litografía, aguafuerte, serigrafía, punta seca, xilografía y otras- precisamente gracias a la beca de estudiante en la Escuela de Bellas Artes de París, en su sección de Artes Gráficas. No cabe duda que su estancia allí fue bien aprovechada por el artista madrileño.
Los críticos Manuel Sánchez Camargo y Manuel Augusto García-Viñolas revisan esta multiplicidad de expresiones en el artista:
El XII Salón Nacional del Grabado: un gran certamen
«En la sala de la Dirección General de Bellas Artes se demuestra cómo la constancia, la insistencia, el buen amor al grabado, premia esfuerzos y eso tan difícil que es la fe y mantener en pie la esperanza… Y así ahora podemos contemplar en las salas de la Dirección General una espléndida colección de grabados debida a las firmas más prestigiosas de la pintura y a los especialistas del grabado. Así hemos sabido que Lapayese puede realizar en el grabado una de las obras más finas y delicadas que se han presentado».
Manuel Sánchez-Camargo. Semanario Hoja del Lunes, Madrid, 4 de febrero de 1968
«Los talentos de Ramón Lapayese se ayudan unos a otros. En el pintor, en el escultor, en el grabador Lapayese, las capacidades varias se estimulan entre sí bajo un común denominador que es el ‘sentido estético’, eso que fuera del arte se llama ‘buen gusto’. Porque el talento pictórico de Lapayese le da a su escultura ‘tonos’, y le hace tomar forma a pinceladas, a pequeños fragmentos. Su concepto de la escultura, en cambio, le da consistencia a lo que pinta y una cierta inclinación a destacar el volumen que tienen las formas. Y el grabado, que también cultiva Lapayese, le da al óleo y al barro esa ‘incisión’ con que afianza el grabador la línea y el contorno de las formas que determina. Es la obra de un artista con vocación múltiple que parece dotado para vivir su Renacimiento».
M. A. García-Viñolas. Diario Pueblo, Madrid, 1 de febrero de 1968 (Si desea leer más, conozca la crítica completa en PDF, en este enlace)
Particularidades de las series
Ramón Lapayese, como se aprecia a continuación, realizó, al menos 75 obras distintas en formato estampa sobre papel. Por supuesto, todas ellas impresas a mano, de manera artesanal (excepción a esto, el cartel de la exposición en Galería Kreisler). Sólo 20 de estas series alcanzaron o superaron el centenar de ejemplares. Algunas llegaron a 80 o 60, siendo la mayoría de 30 o menos impresiones, y muchas de ellas con una tirada firmada solo como P.A. o Prueba de Artista. Es decir, ni siquiera consideraba imprimir toda una colección siguiendo la normativa de numeración aconsejada por el Congreso de Viena de 1960, respecto a la reproducción seriada de obra gráfica.
Adicionalmente, algunas de estas brevísimas ediciones fueron coloreadas a mano, toda vez que la tirada constaba de una sola plancha o piedra a una tinta, pero luego, con otros medios como gouaches o rotulador, iluminaba detalles a todo color en algunas de las estampas. Esto producía el efecto de considerarlas como Pieza Única, ni siquiera numerada o consignada como P.A. o P.E. (Prueba de Estado, o Prueba de Edición), pues esa obra, aún teniendo como origen una matriz o plantilla de impresión, había sido tratada posteriormente de modo individual, coloreando pacientemente a veces la cresta de un gallo, a veces las caras, manos y vestiduras de los personajes, o los árboles y otros elementos de un paisaje.
Por último, ha de señalarse que el interés del artista en divulgar su producción pasaba por ofrecer la máxima variedad a galerías de arte, clientes y aficionados, y muchas de las series, tiradas a una sola tinta, contaban con diversos colores a varias planchas. Esto es: para una serie, por ejemplo de 80 ejemplares, y utilizando siempre el mismo motivo, las dividía en 20 de tinta negra, 20 de tinta marrón o rojiza, 20 en tinta azul y 20 de tinta verde. También hay variaciones jugando con la intensidad del entintado. Esto se ha procurado respetar en esta página y, cuando han estado disponibles, publicamos las series y sus variaciones de colores.
El orden de publicación no es por fecha, sino por nombre, o sea, orden alfabético por título de la obra.
Disfrute de esta entretenida, variada y espectacular colección de estampas de Ramón Lapayese.
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