En su periodo parisino, y entre 1959 y 1960, Ramón creó una pareja de soldados en hierro, con reciclaje de recortes de fundición y herrería, uniendo las distintas piezas con soldadura al arco. Estas dos obras tenían unas dimensiones de aproximadamente 1 metro de altura, desde la base hasta la punta de la lanza. En 1961 creó otro guerrero en el mismo material, Gran Jefe, de dimensiones monumentales.

Ramón creaba formas y figuras principalmente a partir de sus propios bocetos. Y un solo boceto podía dar lugar a distintas obras en distintos materiales, dimensiones y formatos. Este es el caso de estos dos guerreros con lanza, pensado cada uno como obra individual y aislada y no creados para exponerse o venderse como pareja. Este era el proceder habitual del autor, así que no quedan presentaciones, catálogos o crónicas periodísticas donde se hablara de las series de obras de Ramón Lapayese, porque nunca exponía juntas aquéllas que procedieran de un mismo boceto. Se recuerda igualmente, que Ramón realizó, por ejemplo, varias arpistas en pintura o escultura, o distintos jinetes con su caballo, pero nunca llegaron a coincidir en exposición las distintas versiones con un mismo origen. Aunque es muy frecuente que los artistas realicen obras duales o por parejas, este concepto no era compartido por Ramón.

Así que durante aquellas exposiciones por distintas ciudades con base en París (1957/1963), uno de los soldados fue vendido en alguna de las galerías, pero, lamentablemente, su pareja temática sufrió un accidente durante uno de los transportes y quedó muy dañada. La escultura, que representa un soldado antiguo con lanza, al que le falta parte de su pierna derecha, se desequilibró y resultó doblemente amputada: la cabeza y la lanza de la escultura se desprendieron del cuerpo y se perdieron. Paradojas de la vida, la escultura de un soldado mutilado por la guerra quedó mutilada en el trasiego de las exposiciones.

Dos soldados de hierro
Soldado con lanza, 1958
Dos soldados de hierro
Guerrero mutilado, 1958

Restauración del guerrero mutilado

El escultor Ángel Flórez-Estrada ha realizado las labores de restauración.
En este breve video a la izquierda se observa el recorte de la cabeza de la figura mediante lanza de plasma. El grosor de la pieza de hierro es aprox de 0,8 cm.


En las siguientes imágenes, debajo, se muestra el estado original de la obra dañada: descabezada y la lanza partida.


También se sustituyó la base original de la escultura, en madera, que ya presentaba peligro por haberse creado una gran grieta. Esta base o plinto ha sido sustituida por cemento, para el que se ve el encofrado creado a medida. El cemento fue un material utilizado por Ramón en diversas ocasiones y ahora también se veía como adecuado para sustituir a la madera.


Debajo del proceso se contemplan detalles de la obra totalmente restaurada, y para los lectores más interesados, se incorporan dos imágenes de localización del taller, website y contacto con Ángel, que ha realizado un magnífico trabajo de restauración, conservando el espíritu original de la obra.

Dos soldados de hierro
Dos soldados de hierro