En la larga trayectoria artística de Ramón Lapayese se reconocen diversos estilos y tendencias estéticas: esta obra instalada en un edificio de Madrid es de concepto cubista en su conjunto, que alberga elementos abstractos y expresionistas
Se trata de un monumental friso de 24 x 3,5 metros, en Avenida de Pío XII, 83. Es un altorrelieve representando una fragata de estilo cubista, realizado en diversos materiales, lleno de detalles, y que incorpora cierto barroquismo abstracto y gran textura de volúmenes, muy del gusto del autor en aquellos años. El fondo de la obra, que cohesiona todo el conjunto de elementos, es de cemento.
Generalidades y parte central
El centro de este gran mural, en la parte inferior, muestra la hélice de la nave, luego lo estamos contemplando desde atrás, y, se alcanza a ver los dos lados del buque a la vez, en el mismo plano. Por encima de la hélice, enmarcando esta zona central en su parte superior, y como si fuera un arco gótico deconstruido, asoma la proa del buque. Así que, por la magia del enfoque cubista, el espectador puede ver los laterales y los dos extremos de la embarcación: babor, estribor, popa y proa, desde un mismo punto.
A babor y a estribor
A la izquierda, a babor del barco, se ven manguerotes, o tubos de ventilación, la artillería, con sus cañones y plataformas en hierro, municiones, escotillas, la chimenea y un bote salvavidas, todos ellos tallados en piedra de Colmenar, de factura expresionista. Incluye los detalles de antenas de comunicaciones o lámparas morse, y al final, el ancla de babor, realizadas en hierro.
A la derecha, los timones, también en hierro, cañones y munición, planchas ribeteadas de remaches, conducciones y tubos, un rotor o cabrestante, parapetos y, en el rebaje de la borda de estribor, los soportes de lanzaminas, todo ello tallado en piedra de Colmenar. Estos explosivos antisubmarinos, las cargas de profundidad, y el ancla de estribor, de nuevo forjadas en hierro.
El autor se toma la libertad de alterar los tamaños relativos de los elementos, cuando iguala en dimensiones la hélice con los timones. Sería imposible encajar una hélice a tamaño equivalente, ya que necesitaría haberla construido desproporcionadamente grande, como para encajarla en la obra. Igualmente, las piezas de artillería hubieran necesitado cañones más largos y voluminosos.
En la proa por estribor se aprecian conducciones, el ancla, en su posición alta, una escalerilla auxiliar de soga e incluso la numeración de las líneas de flotación. A la izquierda, grandes tuercas dan idea de las fuerzas extraordinarias que soportan las embarcaciones durante la navegacíón.
Otros detalles y breve video panorámico
A lo largo de toda la obra se pueden observan multitud de detalles alegóricos referidos a la mecánica y a la naútica, como relojes, engranajes, ruedas de piñón y ojos de buey.
Observe este breve video con zoom de la panorámica de la escutura
Hasta tres versiones en los bocetos
La instalación de esta singular obra, realizada durante la construcción del propio edificio hacia el final de la Avenida de Pío XII, se llevó a cabo por secciones, y para agosto de 1968 estaba prácticamente ultimada. Entre finales de 1967 y principios de 1968 el autor realizó dos bocetos, uno de ellos, el primero, totalmente distinto en concepto, y el segundo más parecido a la obra final, con algún elemento del primero y ya distintivamente cubista. El tercer boceto, de febrero del 68, resultó el definitivo y fue el «ganador».
Hay que entender que este mural fue concebido para un edificio oficial, la Dirección General de Material del Ministerio de Marina (en 1967), cuyo arquitecto fue D.José Delgado, y que cambió de nombre a Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada posteriormente. La idea general para el escultor era la de un edificio destinado a actividades relacionadas con la Técnica, la Náutica y la Defensa. La obra debería contar con un alto ingrediente metafórico de representación.
Boceto 1: panorámica expresionista
El primer boceto, de 1967, realizado en escayola y de dimensiones 120 x 17 cm., reflejaba un astillero, en donde diversos operarios están reparando o desmantelando unas naves. Se ven disitintas partes de los buques y material náutico, y en el centro del boceto, ya se muestra la proa de barco central que irá en la versión final de la escultura. Al tratarse de instalaciones para la gestión de material del Ministerio, al artista le pareció que reflejar el trabajo físico en el empuje de la industria naval podía ser un buen motivo para la obra. Se observa que el autor no ha incluido aún la visión cubista, pues no vemos más que la panorámica de un astillero en una jornada de trabajo, los planos de los distintos elementos en su sitio (trabajadores en primer término, la proa de un barco al fondo), dan una imagen de realismo expresionista
Boceto 2: el concepto cubista
Esa primera versión no debió convencer al arquitecto, D. José Delgado, o al responsable ministerial de la contrata, y el artista sustituyó el desmantelamiento de barcos por una escena que se asemeja más al proyecto final, y que refleja la estampa de un barco recién terminado y listo para navegar, y por primera vez, de concepto cubista. La proa central del primer boceto ha sido sustituida por una embarcación llena de marinos en la popa de un barco que navega, tal vez, en su singladura de estreno. En esta versión, heredada del primer boceto, se sitúa la hélice en el centro de la composición, que irá asignada también a la versión final. La disposición de los demás elementos también quedará como definitiva en la obra final. Lamentablemente no contamos con foto de mayor calidad en el archivo del autor
Tercer boceto: la obra final a escala
Gracias a esta foto de una noticia firmada por Fernando Ros en la revista Tiempo del 22 de febrero de 1968, podemos contemplar el tercer boceto en dos modelos en arcilla y yeso. En ella se aprecia claramente el aspecto final de la obra. La proa del barco vuelve al centro de la composición, por la parte superior, y se elimina definitivamente la inclusión de figuras humanas para toda la escena. El contenido es altamente metafórico respecto a las capacidades del país para la Defensa. A la derecha de la imagen, en segundo plano, se aprecia ya uno de los paneles de munición a tamaño real, en el estudio del escultor, que irán en la obra final
Detalles y curiosidades del primer boceto
Detalle del primer boceto, con la proa de un buque en el centro de la composición. Esta idea fue desechada en el segundo boceto, pero se recuperó para la obra definitiva, aunque con una proa más expresionista y asimétrica. En primer plano se muestran lo que parecen cinco timones de dirección. Los paneles ribeteados de remaches y los ojos de buey serán partes integrantes de la obra final
En otro detalle del primer boceto, se aprecia una imaginería de tendencia pop, donde el artista incluye, tal vez con cierta ironía caricaturesca, cuatro grandes tubos de ventilación o manguerotes, en una cubierta, como cuatro periscopios de submarino. Debajo, una hilera de ojos de buey, con paneles ribeteados de remaches. En la obra final se incorporarán manguerotes más modestos y casi realistas. Esta sección del boceto puede estar inspirada por la siguiente imagen a la derecha, parte esencial del simbolismo de la época respecto a la nueva mentalidad, la moda, la música, la contra-cultura y muchos otros ámbitos cotidianos del momento, finales de los años 60
La icónica imagen del Submarino Amarillo impactó al público como canción -pegadiza y falsamente infantil- en un single, en 1966, y como largometraje animado en 1968. En plena efervescencia de la Beatlemanía, aunque a España llegaban los éxitos pop con mucho retraso, y sorteando todo tipo de censuras, la canción Yellow Submarine se hizo muy popular. Lapayese, que ya había vivido en varios países, era inquieto y fue atraído por todo tipo de influencias a lo largo de su producción artística. Bien pudo sentirse inspirado por la famosa imagen del submarino, en esta película de animación de aire pop, expresionista y surrealista, protagonizada por la música y las caricaturas de The Beatles
Entre los detalles del primer boceto se hallan estas tres figuras humanas, llenas de espontaneidad y con aire un poco naïf. Este operario trata de sostener o mover la pesada ancla. En la obra final se incluyen dos anclas, en ambos extremos, cuyo origen está en esta imagen
Curiosa figura entre los operarios que desmontan el barco: este personaje, que parece vestido bajo una túnica (aunque pudiera ser ropa técnica de protección), se sienta junto a la artillería y no se sabe si está abrillantando o desmontando los cañones. Este elemento de artillería en hilera, algo distinto, se observa también en la obra final
Como anécdota queda señalar que el mural iba tan ajustado en dimensiones, que al encajar todas las piezas en su ubicación, el nombre del autor quedó recortado por su derecha, y la firma aparece como "Ramón Lapayés", perdiendo la E final.
A la derecha, Marta Ruiz, hija política del artista, posando ante la obra, en noviembre de 2023

Las reacciones en la prensa
Respecto al edificio y su friso escultórico, el diario Informaciones de Madrid comenta el 11 de diciembre de 1969:
«La arquitectura y la escultura no sólo son antiguas en su relación, sino que su vinculación se puede considerar de entrañable. Para entenderlo basta curiosear en el proceso histórico de ambas artes, en el que solamente y por muy cortos periodos de tiempo han dejado de hermanarse en el juego de su inventiva, cada una por su lado, movidas por sus propios vientos. La verdad es que han sido las artes más estrechamente unidas desde siempre, y más aún se puede decir que si a la arquitectura se la priva de las recreaciones de plasticidad, se queda al descubierto en sus estructuras, no falta de vida, pero sí ausente de uno de sus atractivos más fascinantes.
Aquí tenemos un ejemplo en esta nueva aplicación de la escultura en la arquitectura que puede ocasionar sus propias opiniones estimativas, puesto que obedece a exigencias en cierta manera ineludibles. Nuestro grabado [la foto de la noticia] reproduce la puerta de entrada a la Jefatura de Apoyo Logístico del Ministerio de Marina, obra del arquitecto José Delgado, el gran relieve superior es del escultor Ramón Lapayese. La obra es reciente, está ubicada en Madrid y presenta como novedad de mayor atractivo, el contrapunto de unas formas de arquitectura de precisión racionalista con la exaltada cobertura escultórica de un friso neobarroco. La obra de Ramón Lapayese constituye sin duda el centro motor del conjunto: por ella se mueve, a su alrededor gira, a sus atenciones se obliga. Y es tal su vigor y movilidad, que por ella se destaca en su sencillez estructural la creativa de arquitectura, compensándose de tal modo las partes y equilibrándose en sus juegos.»
Otras obras relacionadas
Mostramos otras obras de Ramón Lapayese de la misma época, donde se observa la determinación estilística del autor, y su impronta, con estructuras llenas de huecos, costillas, hendiduras y protuberancias, tanto en escultura como en pintura, y para obras variopintas, tanto de factura abstracta como figurativa. La similitud y la coherencia visual con la Fragata de este artículo es evidente.
Sobre estas líneas, un collage fotográfico con tres esculturas monumentales, de 1967-1970, con el mismo sello estético y el mismo gusto por la textura que forma el casco del barco. A la derecha, en óleo sobre lienzo: «Pareja hippie», de 1967, donde la ropa de texturas reticuladas, especialemte el pantalón del personaje a la derecha, se asemejan en gran medida a los grandes bloques de material mostrados en otras fotos de esta página, y que forman la estructura del buque referenciado.
Se puede visitar a cualquier hora y es gratis
Esta obra está instalada en un edificio perteneciente al Ministerio de Defensa, que alberga oficinas y aulas de formación, entre otras dependencias. Siendo zona militar, el acceso al interior está restringido al público en general, pero la ubicación de la escultura es exterior y se puede contemplar con tranquilidad desde la calle. Ciertamente, está apartada de las áreas turísticas más habituales, aunque a 2 minutos en coche se encuentra la Estación de Chamartín. Hay pocas plazas de aparcamiento y suelen estar ocupadas (zona verde, con parquímetro), ya que frente a esta edificación hay viviendas. Si accede en vehículo propio, tal vez pueda aparcar en las calles cercanas, y si no es así, existen algunos aparcamientos en los alrededores, caminando después unos minutos. En transporte público, se puede llegar mediante Metro, línea 1 (estación Bambú), y mediante las líneas de autobús de la EMT 14, 16 y 150, justo con parada delante del monumento.